Por definición el fenómeno de la inmigración no debería generar debate en nuestra sociedad. Simplemente debería ser algo natural que hubiese movimiento de personas entre países, e incluso debería pasar desapercibido, y de hecho es algo que ha existido desde que existe la humanidad, con el nomadismo, eso sí sin tanto vínculo a los orígenes. Es más hasta tendría que ser algo enriquecedor aprender de otras culturas que vienen de fuera.
¿Dónde radica el debate o el problema?. En la fácil correlación que existe entre inmigración y delincuencia, y que muchas veces es utilizada de manera tendenciosa.
Los flujos migratorios se han producido, se producen y se producirán siempre desde países con menos recursos hacía países ricos, en búsqueda de mejores expectativas de vida y bienestar. Y se dan dos circunstancias, por un lado que son masivos y por otro que, mayoritariamente, las personas que arriban de otros países ocupan puestos de trabajo, que por regla general, no requieren de una gran especialización ni cualificación, y en muchos casos son los más vulnerables a las crisis.
Crisis como la que padecemos en nuestros días, momentos en los que hay gran índice de paro. Y es de todos sabido que del paro continuado, se genera desesperación, situaciones insostenibles, y de aquí a la delincuencia, al pillaje, al robo, dependiendo de la condición individual de las personas, sólo hay un paso.
De la argumentación anterior se produce un silogismo claro al que me refería en el segundo párrafo del texto.
¿Cómo paliar esta situación?. Pues está en manos de las instituciones gubernamentales, poniendo orden a las entradas migratorias, pudiendo garantizar que todo esté regulado, controlado, y limitado de manera que haya un mínimo de condicionantes sociales que puedan asegurar que estas personas que llegan pueden tener y acceder a los puestos de trabajo como los nacionales, y con medidas claras destinadas a la integración.
Y para acabar una pequeña reflexión de lo injusto que es relacionar inmigración con delincuencia, ¿a quién le molesta tener como vecino a una persona de fuera que sea médico, arquitecto, abogado,…, tenga un puesto de trabajo estable y un nivel de vida medio-alto?, o dicho en pasiva ¿nos da lo mismo tener al lado a una persona que nació donde nosotros, pero está viviendo a base de la delinquir?
1 comentario:
Conocer, sentir, saber qué es la inmigración solamente es posible para las personas que como tú y yo pasamos por ello.
Hablar un idioma no es suficiente para integrarse en una comunidad nueva. Hay que pensar, sentir, experimentar algo más que la lengua madre de la comunidad en que vivimos. Se nos tolera, se convive con nosotros, pero ¿se nos acepta?
Se vive la inmigración durante 15 años, regresando a España de vacaciones cada año y un buen día se da uno cuenta de dos circunstancias, "Tu gente" ha evolucionado de forma diferente y en el país donde vives, no estás nunca "totalmente integrado" y con los años, sientes... NO SOY DE AQUÍ, NI SOY DE ALLA...
Es el SINDROME DEL EMIGRANTE. Gallegos en Suramérica por siempre.
¡Feliciades! Andy, me gusta tu Blog.
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